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Razones para un seminario

La educación, al menos en su concepción más noble y utópica, ha sido, históricamente, entre otras cosas, uno de los medios clave para la promoción social y cultural de amplios sectores de la población, se ha convertido en uno de los motores del progreso y se ha revelado, al mismo tiempo, como una de las vías más seguras para incrementar las posibilidades de desarrollo, las cotas de justicia social, los niveles de solidaridad y los horizontes de libertad de pueblos y naciones.

Todo esto y mucho más lo ha sido y sigue siendo, especialmente en momentos de crisis de cualquier índole, ya sea ésta económica, social, cultural o espiritual. Y, qué duda cabe, nuestro tiempo, el siglo XXI, lo es de crisis radical en todos los órdenes de la vida. Es evidente que la vertiente económica de la crisis es la más visible, pero tan sólo es la punta del iceberg, lo aparente de una de mayor calado, que afecta a lo más radical y genuino del ser humano, al pensamiento, la cultura, la sociedad y, por extensión, la educación.

La educación, en cualquiera de sus ramas y vertientes, niveles y grados, salvo excepciones, ha perdido su carga utópica: Resulta que ya no es capaz de proponer un mundo mejor, más libre, más justo y más solidario, que trascienda los horizontes inmediatos. Los planes de estudio de todos los grados -titulaciones- de educación han sido vaciados de buena parte de los contenidos de peso, interés y significado pedagógico. Y han sido suplantados por otros de escasa o nula relevancia para la formación de maestros y educadores de toda clase, pero muy a propósito para la fabricación de buenos y obedientes técnicos de la educación. Finalmente, un amplio sector de la Universidad se encuentra ensimismado, perplejo ante sí mismo, prácticamente impermeable a cualquier estímulo ajeno a su entorno o red de clientelas y refractario a la idea de que toda inversión pública debe, obligatoriamente, revertir en un beneficio social.

Conviene, pues, ahondar en lo que la educación ha sido, es y, sobre todo, lo que puede llegar a ser, realizar un pequeño ejercicio de objeción pedagógica, rescatar la utopía de la educación y apostar por otra Universidad, más viva, más activa, más libre y más comprometida con el pensamiento, la cultura y la sociedad. Tales son los propósitos del Seminario permanente de Pedagogía Ágora de Educación. Más específicamente, los objetivos de este seminario son varios y de distinta índole:

  • Extender las fronteras del pensamiento y la específica actividad de maestros y educadores sociales, vitalizar sus discursos y ampliar sus horizontes profesionales.
  • Contribuir a la divulgación de estudios e investigaciones y a la difusión de ideas y experiencias de especial interés, relevancia o éxito.
  • Enriquecer el panorama intelectual universitario y observar otras prácticas de enseñanza.
  • Dejar que la vida entre en la Universidad y tender puentes para la comunicación y la colaboración de ésta con el entorno y viceversa.

Ágora de Educación está dirigido, principalemente, pero no sólo, a estudiantes de Educación Social, Magisterio -en cualquiera de sus especialidades-, investigadores y profesores de la Facultad de Educación de Palencia (Universidad de Valladolid. España) y de otros puntos de la geografía española, así como a maestros, educadores sociales, investigadores, docentes universitarios y todos aquellos profesiones de la educación o interesados en tales asuntos.

 

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